Caída del cabello

Alopecia Adquirida

Cuando la calvicie se deriva de factores externos (como pueden ser cicatrices, quimioterapia, enfermedades, etc) hablamos de alopecia adquirida.

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Los principales factores son:

  • Cicatrices, traumatismos y quemaduras. Que impiden que vuelva a salir el pelo de la zona del cuero cabelludo afectada. Todas ellas encuadradas dentro de las causas secundarias de las alopecias cicatriciales, en las cuales los folículos se destruyen y en el cuero cabelludo aparece el tejido cicatricial que impide que vuelva a crecer el pelo. Entre las quemaduras queremos hacer mención a las que pueden ser provocadas por las radiaciones solares.
  • Quimioterapia. Utilizada para combatir los cánceres, provoca en muchas ocasiones la pérdida total del pelo, que posteriormente volverá a crecer.
    Las sustancias químicas empleadas actúan contra la actividad mitótica de las células para evitar la proliferación de los tejidos cancerígenos, afectando también a la fase anágena del pelo.
  • Foliculitis. Los folículos pilosos pueden infectarse por virus, bacterias y hongos, siendo la infección más habitual por el staphylococcus aureus.
    Con sus tres variantes, decalvante, en penachos y desecante, produce pústulas en el cuero cabelludo que afectan a los folículos con la consecuente pérdida de pelo.
    Aunque estamos centrándonos en el cuero cabelludo, cabe destacar en este apartado que es muy habitual padecer foliculitis debido a la depilación, pues al crecer nuevamente el pelo y no poder romper la epidermis se puede inflamar el folículo.
  • Drogas o fármacos. El consumo de citostáticos, antitiroideos, anticoagulates, ácido valproico, etc. en grandes cantidades puede producir alopecia. Una vez abandonado su consumo el pelo volverá a crecer . Esto también puede ocurrir con el yodo en grandes cantidades, así como con alguna vitamina.
  • Infecciones. Que puedan llegar a afectar al folículo piloso, estás pueden ser provocadas por:
    • Virus: dentro de estos los más habituales son los herpes.
    • Bacterias: como las de la sífilis, lepra, acné necrótico o la de la tuberculosis.
    • Hongos: que son tratados con antibióticos.
    • Fúngicas: aquellas infecciones que se producen en capas de la piel interiores, como la tiña y la cándida.